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Puliendo las palabras

Escrito por Editorial Conecta

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El lenguaje es básico para cualquier empresa que se lleve a cabo. Favorecer la comprensión es abrir una puerta a compartir un proyecto. Así pues, hemos recopilado reflexiones sobre el lenguaje y la comunicación que nuestros autores han sacado de sus experiencias.

Teresa Perales explica en La fuerza de un sueño que de pequeña no nadaba bien. Años más tarde, ya en silla de ruedas, volvió al agua y fue campeona paralímpica en cuatro Juegos Olímpicos. ¿Qué marcó la diferencia? La nadadora explica que de pequeña, en la clasificación que se hacía a través de los colores de los gorritos, ella nunca superó el segundo nivel. Eso era como decir: “Tú no vales”. Años después, su entrenador, Ramiro Duce, le dijo algo mucho mejor: “Teresa, eres un diamante en bruto que tenemos que pulir”. Es decir, el entrenador tuvo la habilidad de decir “tú vales, pero sólo si le pones empeño” con una metáfora amable.

Otro ejemplo del uso hábil del lenguaje lo ilustra Javier Alfonso en Historia de un éxito: Mercadona. Juan Roig, el dueño de Mercadona, procura controlar hasta los últimos detalles de su empresa, si puede. Algo que siempre ha cuidado es el lenguaje. Bajo esta premisa, en Mercadona al cliente se le llama “el jefe”. Sin pretender cambiar el lenguaje de la vida privada de sus trabajadores, Roig se aprovecha del remanente que siempre tendrá para ellos la referencia a “el jefe” y, así, su jerga laboral les recuerde que “el jefe-el cliente” es lo más importante.

La importancia del contexto también se aprovecha para potenciar la creatividad. Como narra Fernando Trías de Bes en La reconquista de la creatividad, una buena técnica para innovar en un ámbito que se domina es hacer partícipe de alguno de nuestros proyectos a alguien de confianza y ajeno al gremio. Esa persona, sin ningún prejuicio, puede aportar información en bruto muy interesante que, luego, a un conocedor del ámbito en cuestión no le costará pulir.

Para terminar esta serie de citas sobre la comunicación, recurrimos a las siempre penetrantes ideas de Jorge Valdano. En Los 11 poderes del líder, Valdano hace una reflexión sobre el lenguaje empresarial muy acertada. “¿A quiénes motivan palabras como disciplina, control, gestión, eficiencia o burocracia? La emoción está en otra parte”, asevera. Y creemos que tiene razón, todos los elementos que cita son fundamentales y hay que procurar lograrlos en cualquier iniciativa, pero a la hora de explicar el proyecto lo óptimo es hacerlo de forma amena y contagiando pasión.

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